Advertencia: Película extremadamente lenta y silenciosa. Me encantó también por eso.
Escrito justo después de verla:
... La fragilidad dulce de la madre, la fuerza joven y viril del hijo, la importancia de esa intimidad entre los dos desde el pasado en la capacidad presente y futura de amar y de dar del hombre.., si no fuera por esa mirada amorosa de su mamá, por su dulzura al hablarle, porque lo adivina y lo conoce, lo nutre y lo cuida desde su frágil fuerza, él no sería capaz de ninguna profundidad, de ninguna ternura, de ninguna nobleza. Es como una espiral de amor y luz que al dar, recibe.
Esa música y ese idioma dulcísimo mezclándose sin miedo con los largos silencios, y así percibe tanto el sonido: surge el canto de los pájaros y del viento, el sonido del tren que pasa, el crujir de la leña, el ruido de los pasos en la arena y la tierra.., el sonido de las voces que retumban.
Es como si un cuadro, una pintura cobrara vida: La cámara no le tiene miedo a observar una cosa por mas de tres minutos, sobre todo en la escena del paseo del hijo solo como entendiendo la despedida y en esa falta de movimiento se puede casi sentir el cambio en el brillo del sol sobre la montaña, como se cuela en el bosque verde creando una niebla de luz, los arboles estoicos esperando la figura del hombre que también espera para llorar y derrumbarse en ellos, refugiado.
Esos colores diluidos como si de verdad vinieran de la paleta de un pintor mágico, que infundiera vida al lienzo. A veces parecía tener el color de un sueño, de un pensamiento, de un recuerdo, creo que así vemos las cosas en nuestra mente, difusamente luminosas, solo faltaría el recuerdo del aroma. Verla me hizo pensar en un cine con aromas.
Me encanta como se enfoca en los gestos, en las miradas y en las sonrisas, y todo esto se hizo aun mas hermoso cuando me di cuenta que era una despedida en la que se nota la necesidad profunda de amor y ternura de ella, porque sabe que ya se va, y el hijo que la ayudaba a pasar las horas, sacándola al sol, cargándola y paseándola, leyéndole postales de vida, prometiéndole encontrarse con ella mas allá, dedicándole toda su viril y vital energía a cuidarla como si la estuviera pariendo él a la vida mas allá de la muerte.
Esta película me recuerda de forma poética y pictórica la obvia importancia de la figura materna en la emocionalidad y la profundidad de un hombre. Sentí unos deseos muy dulces de tener un hijo varón. Quedé flotando. Al final hasta me sorprendí soñando besar a mi amor, acostados los dos en esa pradera.


