A Daniel.
... para sentir, reflexionar y crecer desde su belleza y su mensaje.
A Daniel.

Entre los factores que se emplearon para lograr esta fluidez, está la división temporal en colores, o los distintos estilos de fotografía, ideas de su director Alberto Lecci quien también dirigió "El juego de Arcibel", y la excelente serie de suspenso para televisión "Epitafios". Otros recursos para mostrar el contexto fueron la radio, las noticias televisivas y la escenografía. También la música que hace un delicioso recorrido desde Sui Generis hasta Bersuit, y aporta aun mas valor a esta película.
A Manuel R.
Trama básica:
Uno de los protagonistas es el Dr. Julio Denis (Lorenzo Quinteros) que relata la historia en primera persona, y es un psiquiatra de un manicomio de Buenos Aires, perturbado por su incapacidad de ayudar realmente a sus pacientes. Un día, aparece Ramtés (Hugo Soto), un nuevo paciente que ingresa voluntariamente con el supuesto delirio de ser un extraterrestre enviado a la Tierra a cumplir una misión.
Ramtés está consciente del sufrimiento y el dolor a su alrededor y del egoísmo de los que por comodidad optan por ignorarlos, representados por el doctor. Este, enfrentado a la presión de drogar a Ramtés, se ve a sí mismo como un Poncio Pilatos moderno que no ve otra opción mas que “lavarse las manos”. Todo esto a pesar de ser “un buen tipo que no es feliz y que lo sabe pero no le importa” Quizás precisamente por eso. Hay una deshumanización profunda en la vida del doctor, no cree en su profesión, toca el saxo con desgana, se contenta con proyectar imagenes de momentos felices mientras sus hijos le ruegan la atención que les niega.
El escepticismo y la incredulidad de Julio empiezan a tambalearse ante la humanidad de este alienígena que desafía sus creencias más básicas. Julio se sorprende ante la empatía y carisma de su paciente que mira hacia el Sudeste buscando la verdad, cargándose de energía para servir de Mesías a los demás pacientes y siendo capaz de convencer a una audiencia de un concierto de la Novena Sinfonía de Beethoven a levantarse y bailar. Pero su interés por Ramtés parece desviarse hacia Beatriz o "La Santa" (Inés Vernengo) su única y misteriosa visitante a la que le cuesta fingir... y sin embargo lo hace pero trata de recordar sus cambios de identidades cambiándose los zapatos.
La Santa lanza un líquido azul por la boca cuando un sentimiento verdadero la desborda, pero ni aun asi, puede cumplir con la misión de apóstol y transmitir el mensaje de Ramtés consiguiendo solamente desenmascarar la rabia y el egocentrismo de Julio.

Escena Favorita:
Para muchos admiradores de esta película, su escena cumbre es la del concierto en la que Ramtés espontáneamente logra dirigir una orquesta y hacer que la gente se desinhiba y deje salir su lado mas autentico, mas alegre, mas amoroso. Y es claro, realmente hermosa. Pero para mí, la escena clave y mas importante es cuando Ramtés arremete contra la indiferencia de los supuestos “cuerdos” ante los estímulos mas básicos con respecto al otro, cuando denuncia la arrogancia y la hipocresía de quienes pretenden juzgar al débil, al desadaptado...
Esta escena empieza en un café con la pregunta: ¿Por qué quiere curarme? Y termina en la única expresión explosiva de emoción del personaje cuando finalmente cede ante la rabia. También me recuerda el empeño que a veces tenemos en cambiar al otro, en salvarlo, en curarlo, o en mejorarlo desde una posición de superioridad o de arrogancia es, en realidad hipocresía, porque de esa forma generalmente uno evita verse por dentro y enfrentar lo que cada quien debe cambiar o curar en sí mismo.
Quizás solo el que trata de ser sincero, y reconoce todo lo que podria mejorar en sí mismo, puede entender al otro, compartir y ofrendar sus lecciones aprendidas teniendo la sabiduría de no imponérselas a nadie respetando los procesos y decisiones de los demás..., aunque a veces ese respeto duela mucho.
No me llegó. La vi porque su director es Carlos Galetini, el mismo de "Besos en la Frente" que me gustó tanto. La vi también por Dario Grandinetti y porque habla de los años de la dictadura argentina que aun estoy tratando de comprender, pero a pesar de un tema tan conmovedor e importante no me transmitió calidez ni consistencia. Las actuaciones me dejaron un dejo indiferente, carente de ternura, de profundidad.

Eduardo Mignona nació el 17 de agosto de 1940 y murió el 6 de Octubre del 2006 en Buenos Aires mientras pre-producía el filme "La señál". Su primer premio internacional lo obtuvo en 1990 con "Flop", en los Festivales de Cine de Biarritz y de La Habana. Otros de sus éxitos fueron 'El viento', con Federico Luppi, Antonella Costa y Pablo Cedrón, "Sol de otoño", "El faro" y "La fuga". "Sol de otoño" ganó 33 premios internacionales entre los que se destacan el Goya 1997 a la Mejor Película de Habla Hispana y la Concha de Plata a la Mejor Actriz (Norma Aleandro), en el Festival de Cine de San Sebastián de 1997.
UNA MÍNIMA REBELDÍA.
(Palabras de Eduardo Mignona sobre Cleopatra)
"Normas y tradiciones trabajan de manera constante por la conservación de un tipo normal de ser humano y por la desaparición de personas con empuje y que salen de lo corriente".
Ford Madox Ford.
"Zigzagueando entre las palabras de Ford, no digo que la rebeldía de Cleopatra sea para tanto ni que se salga de lo normal, pero si es cierto que, a su manera, ella intenta alterar la encrucijada que suele proponer a diario la tradición: hacer lo que se debe y no lo que se quiere.
La tentación de cambiar sin ser otra y de reencontrar a esa mujer que es ella misma, fue el impulso que me llevó a soñar con Cleopatra, a fantasear su primera imagen. Aun mas: creo que toda la obra la realicé guiado por esa primera imagen que apunté en el guión del borrador: "... Y como una muchachita que decide faltar a la escuela, Cleopatra se sienta al borde de una carretera y medita una opción alternativa a la disyuntiva entre hacer lo que se quiere o lo que se debe. Y esa tercera opción es no hacer nada, solo detenerse a pensar."
Detenerse a pensar es la mínima rebeldía de esta mujer que tras 37 años de matrimonio, con un marido vanamente presente y unos hijos deliberadamente ausentes, elige responder al dilema con una acción inocente y optimista. Lo demás (escribir y filmar Cleopatra) resulto sencillo y agradable cobijado por técnicos y actores entrañablemente peligrosos e imprescindibles. También, como casi siempre, he tratado de que no prevalezca nada ni nadie, solo la película..."
QUERER O DEBER
Cleopatra al fin sola, reflexiona y dice: “Tengo tres opciones: hacer lo que quiero, hacer lo que debo o no hacer nada y sentarme a pensar”.TEMA DE LA PELÍCULA:
(Letra de Eduardo Mignogna. Música de Paco Ortega)
Rumba de Cleopatra.
Como un sendero del bosque, que poco apoco se va borrando... así se me va la vida, buscando... Buscando en la espesura... Buscando a tientas... Buscando una salida. Ay, toda una vida, sin darme cuenta...
Buscando la salida, buscando mi destino, buscando a tientas, soñando un bosque abierto, y un cielo inmenso...que me sorprenda... Ay de dentro a fuera, me espera otra mujer, que soy yo misma, me espera un corazón, mi propio corazón, y tan contenta...
Y tan contenta, y tan contenta... Ay que momento, ay que momento... para que a mi me estallen... mis pensamientos. Ay que momento, vaya momento...Mi alma buscando fuerzas, que tire para arriba... toda la vida, que me estremezca.
Buscando en la espesura, buscando a tientas, buscando la salida... toda la vida, sin darme cuenta..."
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