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jueves, 2 de agosto de 2007

El Amateur. (1999) Juan Bautista Stagnaro.

A Daniel.

Esta es la historia de una vida chiquita, como todas las vidas lo son, vistas bien de cerca. Alberto Romero “Pajarito” vive en un pueblo abúlico e indiferente, pero él está tan despierto, está lleno de sueños, de entusiasmo y de fe. "El Amateur"está basada en la obra teatral escrita por Mauricio Dayub, quien también actúa en el rol principal como "Alberto Romero El Pájaro", un ciclista de vocación cuyo máximo ideal es romper un record de ciclismo de resistencia (6 días pedaleando) y sobre Lopecito, su amigo que lo ayuda y acompaña y hace del sueño de su amigo el propio. Dayub se inspiró en la historia del ciclista Alberto Ramirez a quien vio batir el record dos veces cuando el actor tenia 13 años, y que le hizo preguntarse las razones por las que alguien se sometía a semejante esfuerzo. 20 años después, escribió la obra "El Amateur".

El Pájaro le apuesta todo a un sueño y esto es aún mas valiente y hermoso, si se toma en cuenta que vive en un pueblo donde lo que lo rodea es el aburrimiento y la desesperanza. El Pájaro está convencido de que puede lograr su sueño, quizás porque desde pequeño ha tenido muy claro cual es: Al ver a Mojarrita romper el record de permanencia en el agua, él decidió que también necesitaba lograr algo así, algo fuera de ese mundo cotidiano y marginado . También sueña con una mujer, una bella trapecista llamada "La Mora", la cual no está muy convencida de su propia valía gracias a su villano hermano pero el Pájaro con la determinada confianza que lo caracteriza, sigue creyendo en ella y en lo que siente más allá de las apariencias. Este personaje es un soñador infinito y terco que hasta se atreve a soñar con volar, - el oficio del sueño lo heredó de su padre, campeón hasta la muerte de retos imposibles.

Lopecito, su amigo, es un ser hosco y pesimista pero de un corazón grande y dulce, que ayuda, cuida y anima a su amigo como compensación de lo que la fe y la fuerza del Pájaro hace por él. Fue abandonado por la Japobesa su compañera de tango y vida, y desde entonces anda en automático, estimulado solo por los sueños del amigo ciclista.

Darío Grandinetti, aparece unos minutos, genial como Jefe de la Municipalidad que entra al circo para interrumpir el espectáculo, pero entre los cirqueros y el publico los echan del lugar mientras Rosario le roba la gorra a un policía. Hermosa escena.

Nadie cree en el Pájaro, solo él mismo y su amigo, el poder lo utiliza para hacerse méritos, la gente del pueblo lo ignora, la prensa lo menosprecia pero el sigue a pesar de la mediocridad, la injusticia y la opinión ajena, aferrado y enfocado en su único tesoro: su reto, su meta. Sabe que está despierto y entiende lo importante que es para esa gente dormida y aburrida, que él los despierte con su entusiasmo, con su pasión, y su esperanza. Es su pequeño acto de amor hacia ellos.
Al verla pensé en mi Daniel, en su esfuerzo y en su esperanza más allá de su origen y sus circunstancias, más allá de las expectativas y la incertidumbre, de los resultados y de lo que atrás dejó y va dejando, él se lanza a soñar y a buscar su sueño con todas sus ganas, despierto y decidido, fuerte y esperanzado. Y yo a su lado como Lopecito, sin poder creer en mucho pero creyendo aún, sí, en él.

Las actuaciones de Dayub y de Vando Villamil son excelentes, humanas y tiernas, poéticas y creíbles. Se nota en el alma que le pone a lo que escribe y a la actuación que con "El Amateur", Dayub también se atreve a cumplir su sueño. La música de Jaime Roos es hermosa y triste, perfecta. La dirección de Stagnaro le otorga identidad propia en el cine a una obra de teatro con una impresionante fotografía y el guión es simplemente extraordinario, sin frases rebuscadas ni reflexivas, -mas bien basándose en el lenguaje sencillo y cotidiano de dos seres que parecen, solo parecen comunes y corrientes-, logra dar un mensaje inspirador y profundo que me llegó mucho.

Esta película es un homenaje a la inocente fuerza humana que reside en la esperanza, en la amistad, en la búsqueda más allá de lo que nos toca, de lo que se espera de nosotros, de lo que se supone que podemos lograr y ser. No sólo se trata de tener sueños, sino de tener la suficiente locura, el suficiente desapego para lanzarse a perseguirlos mas allá de las conveniencias, las circunstancias y los resultados.

El Pájaro es un ser libre, tiene alas gigantes en su corazón, y por eso no le teme arrimarse al sol, él sabe que ilumina y que no quema.

martes, 22 de mayo de 2007

Nueces para el amor. (2000) Alberto Lecci.


Para Abril...
Podría confundirse con otra historia de amor llevada al cine, pero no es solamente eso. Es también el relato de como cambia la vida de dos personas en el tiempo mientras su esencia permanece intacta.., es la interrelación entre la vida de Marcelo y Alicia y la historia socio política y cultural de un país, en este caso: Argentina durante 25 años. Esto implica un gran esfuerzo de producción, actuación, vestuario, investigación, pero mantener la fluidez de narración de los tres elementos: la vida individual de los protagonistas, la de la pareja y la del país es realmente un logro aunque por supuesto, no pueda ser un análisis profundo ni que lo incluya todo. Y es aquí donde creo que está el mayor logro de esta película, los tres relatos se integran de forma compacta sin necesidad de forzar nada, lo que no debe ser fácil de lograr.

Entre los factores que se emplearon para lograr esta fluidez, está la división temporal en colores, o los distintos estilos de fotografía, ideas de su director Alberto Lecci quien también dirigió "El juego de Arcibel", y la excelente serie de suspenso para televisión "Epitafios". Otros recursos para mostrar el contexto fueron la radio, las noticias televisivas y la escenografía. También la música que hace un delicioso recorrido desde Sui Generis hasta Bersuit, y aporta aun mas valor a esta película.


Cuenta con la extraordinaria actuación de Ariadna Gil, una de mis actrices preferidas y también con Gastón Pauls un actor sobrio, creíble y dulcísimo que me encanta. Es justo mencionar también a Malena Solda y Nicolás Pauls (hermano menor de Gastón) como interpretes de los personajes jóvenes que contribuyeron a hacerlos aun mas queribles. Si hay algo que pudo ser mejor fue el guión; creo que la historia y la producción superaron los diálogos que pudieron desarrollarse mucho más.


A través de los encuentros y desencuentros de esta pareja, Lecci describe a toda una generación idealista y bohemia que tuvo que enfrentar una feroz dictadura, la represión, los desaparecidos, y el abandono forzado del país y sus utopías. No creo que esta obra pretenda alcanzar todo el dolor ni explicarlo todo. Muchos críticos argentinos han destrozado esta película, la han tildado de superficial y forzada; en mi caso, quizás sea porque soy alguien que soló puede intentar entender un poco la historia argentina desde afuera, la encuentro hermosa, fluida y aleccionadora.


REFLEXIONES PERSONALES:

Los reencuentros, los cambios y la esencia.

A pesar de los trenes que vienen y van, de los números telefónicos anotados en la mano que se borran, nada aquí es irreversible; lo verdadero y duradero del sentimiento parece favorecer el reencuentro entre Marcelo y Alicia cuentan con más oportunidades de reencontrarse que los que normalmente existen en la realidad. Con el tiempo, la vida parece enredárseles mas, los cuerpos son ya otros, las ganas, la fuerza, la curiosidad están menguadas por tanto desconcierto y dolor... sin embargo, la esencia de cada uno permanece intacta. Marcelo sigue siendo reflexivo e indeciso, dulce y perceptivo, cómodo y temeroso. Alicia sigue siendo sensible y comprometida, apasionada y leal, valerosa y frágil. Mas allá de lo eventual, lo externo, la actitud o las acciones, la esencia permanece, unifica o separa.

Destino o decisión.
Ante tantos eventos y circunstancias que alejaron a los protagonistas de esta historia, recordé la paradoja del destino y el libre albedrío; esa que plantea cuanto es realmente lo que decidimos en nuestras vidas.
El azar, la geografía, la sociedad, la economía, el ambiente, la genética, lo aprendido, y finalmente quizás lo que está escrito, lo predestinado puede que determinen el número y la calidad de nuestras opciones. La libertad de elección puede ser muy limitada y ajena a las ideas preconcebidas, a los sueños que teníamos "en el tiempo cuando eramos hermosos y libres de verdad"; sin embargo siempre.., siempre podemos elegir entre al menos dos opciones esperadas o no. Aunque entendamos que la libertad absoluta e infinita con la que soñamos de jóvenes esté mitificada, siempre tendremos ese pequeño y humilde reducto de libre dignidad: elegir entre las opciones que creamos o imaginemos posibles. Siempre podemos elegir desde el coraje o desde el miedo, por eso como bien dice el gran poeta cubano: "Los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias, se quedan ahi. Ni el recuerdo los puede salvar..."

Las diferencias superficiales y las semejanzas que importan.

Estos dos protagonistas parecen tan distintos y sin embargo entre ellos hay una chispa, una magia secreta que los une profundamente. Entonces, ?cuales son las semejanzas que importan en una relación, ya sea de amistad o de pareja? Muchos hemos tenido la idea de que para amar a alguien o ser su amigo, debe ser parecido a nosotros en cosas que parecerían básicas como tener las mismas ideologías, nacionalidades, edades, gustos en música, literatura y otras manifestaciones culturales. Algunos hasta consideran la religión, el estatus social, el nivel educacional, el venir del mismo tipo de familia y la misma clase, etc.
Cuando me casé con mi amado argentino, -cuyas diferencias conmigo son mucho mas variadas que la nacionalidad- la gente más importante para mí que son mis viejos y mis hermanas, al verme tan feliz y casi sin conocerlo, me apoyaron. Pero entre algunos de mis amigos hubo muchos comentarios sobre las diferencias culturales, educacionales, socio-económicas, familiares y de gustos que había entre nosotros, prediciendo el poco futuro que teníamos. Lo que ellos no saben es que por mucho tiempo, yo también pensé que mi pareja por lo menos a nivel "ideológico" y cultural debía ser alguien igualito a mí. La experiencia me enseñó mi error:
Un poema, una canción, una película, un libro, una ideología reflejan abstracciones que podemos considerar bellas, justas o correctas. Pero esto no significa que nosotros realmente lo seamos. Cuantos "humanistas" conocí que resultaron ser mas reaccionarios que un republicano, cuantos "rebeldes" con guitarra resultaron ser mas conservadores que el papa, cuantos "poetas" no se permiten vivir y sentir algo de poesía además de leerla o escribirla... Y por otro lado, cuanta gente que no ha leído un libro, tiene una sabiduría que solo encuentra el que busca la verdad con coraje, o cuantos que no pueden escribir un verso, aman y se entregan haciendo de su vida un poema, o cuantos que jamas pertenecieron a ideología humanista alguna demuestran cuando es realmente necesario de que está hecha la solidaridad, el compromiso, el querer el bien común mas allá del propio.
Creo que la vida juntos o la amistad debe basarse en mucho, muchísimo mas que en ese tipo de semejanzas superficiales. Lo mas importante es parecerse en la forma de sentir, en la capacidad de entrega, en valores (como la lealtad, la sinceridad, la pureza de sentimientos, la solidaridad, la curiosidad, las ganas de crecer, la humildad, etc) que se reflejan en nuestras vidas demasiado obviamente, sin necesidad de que escribamos o hablemos sobre ellos. Aprendí tarde, quizás por eso, en ese entonces elegí a muchos amigos y a parejas por las razones equivocadas, y fue mucho después de los 30 que pude elegir con tino. Nunca es tarde cuando la dicha es buena.

martes, 27 de febrero de 2007

"Hombre mirando al Sudeste"

A Manuel R.

“Hombre mirando al Sudeste” es una película hermosa y original, provocadora e incisiva, que nos hace reflexionar sobre los valores en que se basan nuestros juicios hacia aquellos que son diferentes. La indiferencia de la que es capaz el ser humano hacia el sufrimiento más básico del mundo, intenta evitar a toda costa enfrentar el propio dolor y el ajeno. Como consecuencia a esa evasión, también perdemos la alegría, ese inocente entusiasmo y curiosidad hacia la vida y el prójimo que nos regala la autenticidad y el enfrentar nuestras verdades más oscuras...

Ramtés con rostro impenetrable sostiene que no puede sentir, pero el contraste entre su nivel de conciencia y compasión hacia los demás comparada a la mente cerrada de algunos psiquiatras es tan grande que nos hace replantearnos los límites de la cordura o de la locura: Si Ramtés realmente es un loco, entonces las grandes virtudes de la humanidad como el amor, la compasión, y la justicia podrían ser vistos como valores irracionales.

Es un llamado de conciencia al que no quiere perder tiempo ni tiene tolerancia para realmente escuchar y ponerse en el lugar del otro, sobre todo cuando ese otro no se corresponde con las expectativas básicas que imponen las sociedades: “los que no pudieron vivir en medio del espanto, los quebrados por el horror”.

Argentina posee una rica literatura fantástica, aunque no así películas de ficción pero este filme cubre el vacío en este campo, y es tan inteligente y está tan bien hecho que no necesita de efectos especiales. Además de explorar la ficción, también es una especie de ensayo filosófico y una denuncia social marcada por la historia reciente del país.

Con un sentido estético muy básico y una fotografía oscura, las imágenes permanecen en un segundo plano ante el protagonismo de los diálogos que invitan a pensar y sentir. La música genial de Pedro Aznar, es otro de sus grandes atractivos.

Trama básica:
Uno de los protagonistas es el Dr. Julio Denis (Lorenzo Quinteros) que relata la historia en primera persona, y es un psiquiatra de un manicomio de Buenos Aires, perturbado por su incapacidad de ayudar realmente a sus pacientes. Un día, aparece Ramtés (Hugo Soto), un nuevo paciente que ingresa voluntariamente con el supuesto delirio de ser un extraterrestre enviado a la Tierra a cumplir una misión.

Ramtés está consciente del sufrimiento y el dolor a su alrededor y del egoísmo de los que por comodidad optan por ignorarlos, representados por el doctor. Este, enfrentado a la presión de drogar a Ramtés, se ve a sí mismo como un Poncio Pilatos moderno que no ve otra opción mas que “lavarse las manos”. Todo esto a pesar de ser “un buen tipo que no es feliz y que lo sabe pero no le importa” Quizás precisamente por eso. Hay una deshumanización profunda en la vida del doctor, no cree en su profesión, toca el saxo con desgana, se contenta con proyectar imagenes de momentos felices mientras sus hijos le ruegan la atención que les niega.

El escepticismo y la incredulidad de Julio empiezan a tambalearse ante la humanidad de este alienígena que desafía sus creencias más básicas. Julio se sorprende ante la empatía y carisma de su paciente que mira hacia el Sudeste buscando la verdad, cargándose de energía para servir de Mesías a los demás pacientes y siendo capaz de convencer a una audiencia de un concierto de la Novena Sinfonía de Beethoven a levantarse y bailar. Pero su interés por Ramtés parece desviarse hacia Beatriz o "La Santa" (Inés Vernengo) su única y misteriosa visitante a la que le cuesta fingir... y sin embargo lo hace pero trata de recordar sus cambios de identidades cambiándose los zapatos.

La Santa lanza un líquido azul por la boca cuando un sentimiento verdadero la desborda, pero ni aun asi, puede cumplir con la misión de apóstol y transmitir el mensaje de Ramtés consiguiendo solamente desenmascarar la rabia y el egocentrismo de Julio.


Escena Favorita:
Para muchos admiradores de esta película, su escena cumbre es la del concierto en la que Ramtés espontáneamente logra dirigir una orquesta y hacer que la gente se desinhiba y deje salir su lado mas autentico, mas alegre, mas amoroso. Y es claro, realmente hermosa. Pero para mí, la escena clave y mas importante es cuando Ramtés arremete contra la indiferencia de los supuestos “cuerdos” ante los estímulos mas básicos con respecto al otro, cuando denuncia la arrogancia y la hipocresía de quienes pretenden juzgar al débil, al desadaptado...

Esta escena empieza en un café con la pregunta: ¿Por qué quiere curarme? Y termina en la única expresión explosiva de emoción del personaje cuando finalmente cede ante la rabia. También me recuerda el empeño que a veces tenemos en cambiar al otro, en salvarlo, en curarlo, o en mejorarlo desde una posición de superioridad o de arrogancia es, en realidad hipocresía, porque de esa forma generalmente uno evita verse por dentro y enfrentar lo que cada quien debe cambiar o curar en sí mismo.

Quizás solo el que trata de ser sincero, y reconoce todo lo que podria mejorar en sí mismo, puede entender al otro, compartir y ofrendar sus lecciones aprendidas teniendo la sabiduría de no imponérselas a nadie respetando los procesos y decisiones de los demás..., aunque a veces ese respeto duela mucho.

lunes, 19 de febrero de 2007

Ciudad del Sol (2001)

Ciudad del Sol
No me llegó. La vi porque su director es Carlos Galetini, el mismo de "Besos en la Frente" que me gustó tanto. La vi también por Dario Grandinetti y porque habla de los años de la dictadura argentina que aun estoy tratando de comprender, pero a pesar de un tema tan conmovedor e importante no me transmitió calidez ni consistencia. Las actuaciones me dejaron un dejo indiferente, carente de ternura, de profundidad.

Relata la historia de Manuela (Jazmín Stuart), una joven que no sabe las razones del suicidio de su madre y resuelve averiguar sobre su pasado y de todos los que eran sus amigos y compañeros en aquellos años de persecución y tiranía buscando explicación para su desesperanza. Se hace la referencia a la obra"La imaginaria Ciudad del Sol" de Tomas Campanella, que describe una sociedad ideal, donde el poder esta en manos de hombres sabios y que esta pelicula pretende desmitificar.

Me conmovió el tema de la búsqueda de la verdad mas allá del sentido y la practicidad, esa verdad que pone en su lugar laberintos mentales que nos dirigen inconscientemente. Acceder a la verdad nos permite el cierre y el duelo, la angustia puede darle paso a la tristeza y a la curación.
Me recordó la individuación Jungiana, ese lograr la independencia psíquica de la figura de los padres que solo se logra, despojándolos de sus roles y viéndolos como los seres humanos falibles e imperfectos que son.
Temas y mensajes de gran potencial que quedaron flotando en el aire sin que la película lograra ser puente entre ellos y yo.

lunes, 12 de febrero de 2007

CLEOPATRA (2003) Mignona, Eduardo.


En esta sencilla y bonita película argentina, -la menos exitosa en taquilla y criticas de Eduardo Mignona- Cleopatra se reinventa, se desempolva el alma, se reconoce al quitarse los velos y las caretas, se lanza al camino abierto, buscándose, y reencontrándose…

Aquí se narra la historia de dos mujeres -personificadas por Norma Leandro y Natalia Oreiro- muy distintas en edades y estilos de vida, pero que comparten el deseo de libertad y el inmenso cansancio que sienten por sus rutinas, sus cotidianidades. A ellas se une el personaje de Leonardo Sbaraglia, hombre de campo que también esta en plena transición.

Un trío unido por la misma búsqueda de ese algo indefinido que nos hace sentir en paz y con el corazón contento... esa búsqueda que parece facilitarse al "soltar todo y largarse" como diría Silvio Rodríguez, o al "parar el mundo" como diría Don Juan. Es decir, entender que todo aquello por lo que nos sentimos atrapados, lo que parece impedirnos hacer lo que realmente queremos es en la mayoría de los casos una elección, una percepción del mundo que nos impusieron o nos enseñaron, una ilusión que se desvanece a un ritmo totalmente proporcional a nuestra voluntad o a lo genuino de nuestras decisiones.

Esta historia se narra en un tiempo real de 72 horas, comenzando el Viernes y terminando un Domingo. Las escenas iniciales ocurren en Buenos Aires pero el camino conduce a los personajes a Córdoba, Salta y Jujuy, en plena cordillera y el paisaje que se muestra fue para mí uno de los atractivos al ver esta película. Es demasiado hermoso y además llenito de viñedos. Se que algún día lo conoceré.

El director:

Eduardo Mignona nació el 17 de agosto de 1940 y murió el 6 de Octubre del 2006 en Buenos Aires mientras pre-producía el filme "La señál". Su primer premio internacional lo obtuvo en 1990 con "Flop", en los Festivales de Cine de Biarritz y de La Habana. Otros de sus éxitos fueron 'El viento', con Federico Luppi, Antonella Costa y Pablo Cedrón, "Sol de otoño", "El faro" y "La fuga". "Sol de otoño" ganó 33 premios internacionales entre los que se destacan el Goya 1997 a la Mejor Película de Habla Hispana y la Concha de Plata a la Mejor Actriz (Norma Aleandro), en el Festival de Cine de San Sebastián de 1997.

UNA MÍNIMA REBELDÍA.
(Palabras de Eduardo Mignona sobre Cleopatra)

"Normas y tradiciones trabajan de manera constante por la conservación de un tipo normal de ser humano y por la desaparición de personas con empuje y que salen de lo corriente".

Ford Madox Ford.

"Zigzagueando entre las palabras de Ford, no digo que la rebeldía de Cleopatra sea para tanto ni que se salga de lo normal, pero si es cierto que, a su manera, ella intenta alterar la encrucijada que suele proponer a diario la tradición: hacer lo que se debe y no lo que se quiere.

La tentación de cambiar sin ser otra y de reencontrar a esa mujer que es ella misma, fue el impulso que me llevó a soñar con Cleopatra, a fantasear su primera imagen. Aun mas: creo que toda la obra la realicé guiado por esa primera imagen que apunté en el guión del borrador: "... Y como una muchachita que decide faltar a la escuela, Cleopatra se sienta al borde de una carretera y medita una opción alternativa a la disyuntiva entre hacer lo que se quiere o lo que se debe. Y esa tercera opción es no hacer nada, solo detenerse a pensar."

Detenerse a pensar es la mínima rebeldía de esta mujer que tras 37 años de matrimonio, con un marido vanamente presente y unos hijos deliberadamente ausentes, elige responder al dilema con una acción inocente y optimista. Lo demás (escribir y filmar Cleopatra) resulto sencillo y agradable cobijado por técnicos y actores entrañablemente peligrosos e imprescindibles. También, como casi siempre, he tratado de que no prevalezca nada ni nadie, solo la película..."

QUERER O DEBER

Cleopatra al fin sola, reflexiona y dice: “Tengo tres opciones: hacer lo que quiero, hacer lo que debo o no hacer nada y sentarme a pensar”.
Y después de que bailé rumba flamenca a mis anchas con el sublime tema de la película, eso fue lo que hice: me senté a pensar o a escribir que al final es lo mismo. Siempre ha habido una contradicción entre deber y deseo con la que ahora sé que no estoy de acuerdo. Cada vez que se “debe” hacer algo, es una forma de decir “prefiero hacer algo” Creo que la confusión puede estar en relacionar lo que se quiere hacer con lo que se desea hacer...

El deseo no es lo que queremos, el deseo es un impulso, una simple atracción, una añoranza. Hay un universo infinito de cosas que deseamos; para muchos de nosotros: nuestra persona, el mundo, la gente, o la vida no son siempre "como desearíamos"; sin embargo, el querer algo tiene que ver con elegir entre lo que la persona, el mundo, la gente o la vida "es"... Para transformarse, para cambiar algo y mejorarlo, para amar algo o a alguien, hay que empezar por aceptarlo y asumirlo por lo que es. Por eso la importancia del "Conócete a ti mismo" porque es el único punto de partida de cualquier sueño verdadero y de que “locos” de mente clara y motivación propia, logren tantos imposibles.

Son tantos nuestros deseos que a veces se contradicen y se oponen entre ellos, y es hay donde entra el concepto de “hacer lo que se debe” pero solo “deberíamos” hacer lo que nuestra conciencia y nuestro corazón quieran que hagamos… Más allá del deseo inagotable, manipulado por el falso brillo del mundo, un deseo cambiante y renovable… Más allá del deber que nos excusa, nos justifica la falta de coraje, y nos hace sentir mártires sacrificados cuando en realidad somos seres demasiado apegados a la comodidad, o a lo conocido… Mientras más desarrollemos y aclaremos nuestras conciencias, más frecuentes serán los puntos de encuentro entre los supuestos deberes y deseos.

La otra confusión es relacionar lo que se debe hacer con lo que se espera de nosotros, con lo que "se supone que hagamos", con una moral social, mas no individual y propia. Nuestro "deber" -aunque se conceptualice como algo impuesto, forzado o sacrificado- es lo que queremos, lo que elegimos hacer, así sea para buscar aprobación, para resguardarnos del temor a lo desconocido o para seguir lo que nos pide la consciencia. Y nuestros deseos, aunque los persigamos incesante e inútilmente, son tan solo un símbolo, un espejismo de lo queremos, porque nunca nos damos el tiempo de no hacer nada y pensar, para averiguar lo que buscamos realmente en ellos. Lo que queremos es a veces una enmarañada mezcolanza de inconsciencias y de claroscuros, de excusas y auto engaños y es a veces, una búsqueda del alma, un camino inevitable, un destino, una misión.

TEMA DE LA PELÍCULA:

(Letra de Eduardo Mignogna. Música de Paco Ortega)

Rumba de Cleopatra.

Como un sendero del bosque, que poco apoco se va borrando... así se me va la vida, buscando... Buscando en la espesura... Buscando a tientas... Buscando una salida. Ay, toda una vida, sin darme cuenta...

Buscando la salida, buscando mi destino, buscando a tientas, soñando un bosque abierto, y un cielo inmenso...que me sorprenda... Ay de dentro a fuera, me espera otra mujer, que soy yo misma, me espera un corazón, mi propio corazón, y tan contenta...

Y tan contenta, y tan contenta... Ay que momento, ay que momento... para que a mi me estallen... mis pensamientos. Ay que momento, vaya momento...Mi alma buscando fuerzas, que tire para arriba... toda la vida, que me estremezca.

Buscando en la espesura, buscando a tientas, buscando la salida... toda la vida, sin darme cuenta..."