
Del Toro demuestra una vez más su original maestría del lenguaje multidimensional. Entre la realidad y la fantasía, el mundo adulto y el mundo infantil, el mundo del valiente y el del cobarde, del hombre consciente y del alienado, este director mejicano nos ofrece un hilo conductor lleno de simbolismos y metáforas del imaginario colectivo que nos hace entender su mensaje a un nivel más profundo, que nos hace ver un solo escenario y una sola historia desde múltiples dimensiones evitando su fragmentación gracias un hermoso y sutil simbolismo visual.
Aquí la fantasía no es un escape porque puede ser tan o más terrible que la realidad, es un complemento, una explicación y una representación del mundo real que también pone pruebas y regala lecciones. Y entre ellos la hermosa Ofelia y su maravillosa desobediencia, una niña lo suficientemente dueña de sí misma a tan corta edad, como para desobedecer a su madre y el ejemplo de resignación y pragmatismo que le ofrece, a su padrastro a pesar de que sabe de lo que es capaz, desobedece hasta la figura del fauno que le ofrece inmortalidad y el título de princesa. No se trata de si Ofelia comete errores o no, si hace bien o mal, sino más bien de la forma como siempre elige por sí misma, pensando en proteger a los que quiere, rebelándose ante lo que se supone debe hacer y haciendo lo que su conciencia, su curiosidad y su imaginación le dictan... como una verdadera princesa.

Esta película me habló sobre la libertad y la imaginación y la conexión que existe entre ellas. A tantas cosas se le llama libertad, muchos dicen que no existe realmente si tomamos en cuenta las infinitas limitaciones que enfrentamos y los condicionamientos físicos y psicológicos que nos dominan, pero aun así una vez establecidos identidades y limites, siempre hay opciones frente a nosotros, opciones de pensamiento, reacción, y decisión, y lo realmente fascinante es que casi siempre es una sorpresa lo que un ser humano puede hacer en situaciones extremas. Esta es en mi opinión, la libertad más profunda y verdadera, es la libertad de elegir entre las opciones que nos presenta la vida, sean muchas o pocas, buenas o malas, limitadas o amplias, incluso entre dos opciones terribles e injustas, siempre podemos elegir desde el miedo o desde el coraje, a partir de lo que somos.

Sabemos cómo terminaron los maquis , que al igual que Ofelia están condenados a ser víctimas de la cobardía y la crueldad y aun así esta historia me deja un sabor de esperanza, porque la victoria de estas “victimas” es más profunda y trascendente, es el triunfo del que no se traiciona a sí mismo, de los que a pesar de ser enfrentados a situaciones extremas, en el momento más terrible y amenazador son capaces de apostar por la dignidad, la humanidad y la verdad.
"El Laberinto del Fauno" es un homenaje a tantos héroes anónimos de este “mundo real” que con su valentía e idealismo nos hacen creer en que la belleza, la pureza y la fantasía de un niño pueden seguir viviendo en el corazón de un hombre, y que así como un niño se permite creer en las hadas, un adulto se puede permitir creer en el potencial infinito del ser humano.

